Nunca supiste que te miraba desde el bus...embelesado seguía tu rastro,tu fragancia por donde quiera que fueses;suspirando cada vez que m regalabas una de tus miradas...siempre lacónicas,diafanas,cautivadoras.
Pero esta impericia indefectible a mi ser, me ha impedido hacerte conocedora de tan abismal y lacerante sentimiento, de este indómito deseo de besarte,acariciarte,poseerte,deleitarme con tus rutilantes ojos.No obstante, aun desconozco el motivo por el cual jamás he sido capaz de dirigirte el más nimio vocablo;encontrando unicamente por respuesta la eterna sensación de ahogo,el nudo en la garganta, que tu belleza sin parangón causa en mi persona.
Alberto d. M.
domingo, 29 de marzo de 2009
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